La Escultura Señal de Tránsito

La escultura Señal de Tránsito, del escultor Ezequiel Alarcón e instalada en los años noventa, se ha convertido en un punto de descanso y contemplación para los viajeros. Quizá por esta razón, sus superficies concentran un abundante número de graffiti y otras huellas de quienes transitan por allí, expresiones que siguen apareciendo con el tiempo. Todas ellas conforman un tejido colectivo que otorga a la obra nuevos componentes estéticos y constituye un sistema o programa autónomo, lo que motivó la creación de un bloque especial dedicado a reunir estas expresiones.

«Podría decirse que uno de los rasgos particulares del graffiti de firma del siglo XXI fue el que produjo que ese fenómeno urbano adquiriese una nueva dimensión de movilidad».

—Fernando Figueroa, El graffiti de firma

La tendencia a dejar una marca sobre la escultura parece tener lugar en un momento animado por la libertad y la singularidad que propicia el lugar; a través de quienes transitan allí, la tendencia ha trascendido hacia la categorización del momento especial.

Muchas expresiones han sido elaboradas al repujar las superficies, y algunos de los elementos empleados para esta tarea son las rocas y también, las llaves de los vehículos.

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